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Rusia, Armenia y Azerbaiján

Autor del artículo: María Sol Peirotti

La Política de Vladimir Putin con respecto a Armenia y Azerbaiján

La misma metdología será utilizada para abordar los ejes sobre los cuales versa la relación de Rusia desde el gobierno de Putin con Armenia, Azerbaiján y, como tema en común, la cuestión del Nagorno Karabakh.

El delicado equilibrio de poder


La relación entre Rusia y estos dos países del Cáucaso bien podría representarse bajo un esquema triangular. Si bien es notoria la lealtad de Armenia para con su vecino del norte, este argumento podría llegar a ser hasta exagerado, ya que Yerevan también suele coquetear con Occidente, así como con Irán. Por su parte, Azerbaiján, no es completamente díscola en todas sus decisiones para con Rusia, a pesar de sus fuertes vínculos con Turquía y Occidente. Le toca a la Federación Rusa el rol de moderador de esta relación, que se basa en mantener un delicado equilibrio de poder que le permita mantener a ambos países bajo su influencia. El análisis de la cuestión política será abordado cronológicamente, teniendo en cuenta algunos hechos o declaraciones relevantes.

Cooperación militar con Rusia

Durante el primer período de gobierno de Putin, siendo aún Primer Ministro, mientras Georgia y Azerbaiján se retiraban del Acuerdo de Seguridad Colectiva de la CEI, Armenia permanecía del lado ruso. Esto le valió la calificación, expresada por Vladimir Putin el día 7 de diciembre de 1999, de Armenia como un “socio estratégico de Rusia”. Ese mismo mes, Armenia nuevamente debió demostrar su “fidelidad” a la Federación Rusa, en el marco de la reunión de la OSCE en Estambul, donde Yerevan propuso un sistema de seguridad colectiva para el Cáucaso que incluía a los tres países de la región más Rusia, en contra de los planes de sus vecinos que pretendían, además, incluir a EEUU.

Por su parte, los oficiales armenios nunca ocultaron que la presencia de la 102da Base Militar rusa en territorio armenio es una respuesta estratégica a lo que ellos perciben como una amenaza de Turquía. A pesar de ello, los motivos declarados de esta base son “defender el territorio de Armenia así como también los límites al sur de Rusia y la CEI”. La base rusa está ubicada en Gyumri y es la mayor en todo el Cáucaso. Su presencia fue ratificada en 1998 a través de un Tratado que establece su permanencia por 25 años. Está compuesta por un enorme componente de artillería y aviación, junto con 3.500 efectivos, que son étnicamente armenios, pero con ciudadanía rusa.

Con respecto a los cuestionamientos occidentales hacia las bases rusas en Armenia, el Presidente armenio, Robert Kocharian, desde siempre ha asegurado que “hay bases militares de EEUU en Turquía y nadie dice que la independencia de este país está comprometida por ello”. La presencia rusa en Armenia tiene una influencia estabilizadora en la región.

El año 2001 comenzó positivamente para Rusia y Azerbaiján, dado que el 12 de enero Putin realizó su primera visita a Bakú, marcando una nueva etapa en las relaciones bilaterales. Las mismas se encontraban deterioradas a raíz de la sospecha azerí del apoyo incondicional ruso hacia Armenia durante la guerra por el Nagorno Karabakh y además por las acusaciones a Moscú de haber tenido algo que ver con los golpes de Estado en Azerbaiján. A cambio, Bakú apoyó la causa chechena en 1994.

La llegada al poder de Vladimir Putin mejoró las relaciones bilaterales, dado que Boris Yeltsin tenía una enemistad personal con el presidente azerí Heydar Aliev desde la época soviética. Aliev, al igual que Putin, formó parte de las filas de la KGB.

Entre los temas que fueron abordados en el encuentro presidencial, aparecen la cooperación militar y política para fortalecer los intereses de seguridad de ambos Estados. La única cuestión que quedó pendiente es el futuro de la estación de radares de Gabala, que se encuentra al norte de Azerbaiján y es hoy el último bastión ruso en territorio azerí tras el cierre de bases rusas entre 1992- 93. Rusia la utiliza para rastrear misiles balísticos en el Golfo Pérsico y Medio Oriente. Moscú ha firmado un acuerdo con cada una de las ex Repúblicas soviéticas en el cual se establece que Rusia les alquilará este tipo de instalaciones por el plazo de veinte años y no estaba dispuesta a hacer una excepción con Gabala. Por su parte, Bakú insistía en que la misma debe ser entregada a Azerbaiján en los próximos cinco años, mientras Rusia pretendía que se extendiera hasta el año 2020.

Entre el 24 y el 26 de enero, el presidente Heidar Aliev realizó una visita formal a Moscú, en la cual firmó un acuerdo de cooperación militar para resolver el status de la instalación militar rusa en Gabala: acordaron que la estación era oficialmente propiedad de Azerbaiján, pero Rusia la alquilaría por otros diez años a un costo de siete millones de dólares por año y con el deber de compartir la información obtenida con Azerbaiján. Asimismo, Rusia ayudaría a Azerbaiján en la modernización de sus sistemas de defensa aérea.

La relación con la OTAN

Con respecto a la OTAN, Armenia ha mantenido un perfil más bajo que sus vecinos del Cáucaso, Azerbaiján y Georgia, que desean fervientemente convertirse en miembros plenos. Armenia participa del Programa Partnership for Peace desde 1994, aunque debe equilibrar esta situación con la estrecha alianza que posee con Rusia.

Armenia y la OTAN comenzaron a forjar vínculos más cercanos desde la Cumbre de Praga en 2002. En noviembre de 2002, el entonces Secretario General George Robertson, le anunció a la prensa armenia que la Alianza comenzaría a prestarle más atención a las necesidades de sus socios en el Cáucaso. En junio de 2003, Armenia ofició de anfitrión de los ejercicios militares de la OTAN llamados “Cooperative Best Effort 03” (donde participaron por primera vez oficiales rusos y además se permitió el ingreso de soldados turcos en territorio armenio). Por último, en febrero de 2004 Yerevan envió tropas de mantenimiento de paz a Kosovo.

En 10 de junio de 2005, el Ministro de Defensa de Armenia, Serzh Sarkisian y el Secretario General de la OTAN, Jaap de Hoop Scheffer, tuvieron un encuentro en Bruselas en el que Sarkisian le presentó formalmente una carta de intención de su país en referencia a la OTAN, que suele llamarse Individual Partnership Action Plan, IPAP. En virtud de este compromiso, Yerevan deberá someterse a un monitoreo más cercano de la OTAN. Este IPAP tiene una duración de dos años, finalizado este período, Armenia podría buscar su membresía plena a la organización.

En el caso de Azerbaiján, que también es miembro del Programa Partnership for Peace las relaciones con la OTAN han tenido algunos vaivenes, dado que desde un principio este país mostró su interés en convertirse en miembro pleno de la organización, teniendo en ello un fuerte apoyo de Turquía e intentando con ello contrarrestar la influencia de Moscú. Bakú firmó su primer IPAP en 1998, renovándolo en el año 2001. Sin embargo, las relaciones entre la OTAN y Azerbaiján se han resentido luego de que la Alianza se viera forzada a cancelar ejercicios militares programados en ese país el 15 de abril de 2004. La OTAN canceló los ejercicios de “Cooperative Best Effort 04’” luego de que Azerbaiján se opusiera a la presencia de oficiales armenios en su territorio. A pesar de su enemistad, Armenia, sí permitió la presencia de oficiales azeríes en los ejercicios realizados en 2003.

Las negociaciones para que Azerbaiján pueda obtener su membresía en la OTAN paracen estar demoradas y la cuestión de la suspensión de los ejercicios han servido como excusa para proseguir en el tema.

Las visas rusas como forma de extorsión


La amenaza de un régimen de visas ha forzado a Azerbaiján a realizar ciertas acciones para complacer al Kremlin. Durante todo el año 2000, Azerbaiján ha sido fuertemente presionado por Rusia para que abandone su enfoque pro-occidental. Todo comenzó con las acusaciones de Vladimir Putin de que Bakú apoyaba abiertamente a los rebeldes chechenos. El episodio culminó con la amenaza de imponerle a Azerbaiján un régimen de visas por rehusarse a cooperar con Moscú en aumentar los controles fronterizos para combatir el terrorismo internacional.

Azerbaiján no pudo hacer oídos sordos a tales amenazas, dado que dos millones de azeríes trabajan en Rusia y envían importantes remesas anuales. Al responder positivamente, Rusia demostró su agrado con las medidas tomadas por Bakú, a la inversa de las acciones tomadas contra la vecina Georgia.

Distinto es el caso de Armenia, cuya segunda diáspora más numerosa está presente en Rusia. Dadas las excelentes relaciones entre ambos países, todo requisito de visado fue eliminado tras una reunión presidencial entre Robert Kocharian y Vladimir Putin el 27 de octubre de 2000 en Moscú.
El terrorismo internacional

Armenia resultó ser el país más ambivalente de los tres Estados caucásicos con respecto a la lucha contra el terrorismo. Por supuesto se situó con su mayor aliado, la Federación Rusa, ya que la opinión pública temía que EEUU fortaleciera a Turquía (su histórico rival) política y económicamente para obtener a cambio su apoyo en la campaña contra Irak. Sin embargo, es importante resaltar que Armenia siempre fue el país del Cáucaso poseedor de las relaciones más cercanas a Baghdad, dada la gran comunidad armenia presente en Irak.

Azerbaiján, en cambio, adquirió un rol de alto protagonismo. Luego de ser duramente criticado en el año 2000, Azerbaiján decidió sumarse a la lucha contra el terrorismo internacional. Hacia fines del mismo año, los servicios de seguridad azeríes aseguraron haber desbaratado el “Ejército de Allah”, una agrupación fundamentalista islámica sospechada de haber perpetrado numerosos ataques en la frontera norte de Azerbaiján. Esta noticia apareció tras diversas acusaciones, tanto de Rusia como de EEUU, de que Azerbaiján se estaba convirtiendo en un lugar ideal para albergar al terrorismo internacional. Según autoridades azeríes, esta agrupación extremista estaba financiada por otras organizaciones fundamentalistas islámicas internacionales relacionadas al movimiento wahabí. A comienzos del mes de septiembre, el diario ruso Moskovskie Novosti denunciaba que grupos wahabíes utilizaban a Azerbaiján como base de sus operaciones en Chechenia. Además agregaba que Bakú tenía fuertes lazos con los mujahidines afganos desde la guerra de Nagorno Karabakh. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Azerbaiján afirmó que ninguna de las afirmaciones del diario ruso tenían fundamentos reales. Novruz Mamedov, encargado de este Ministerio, añadió que la lucha contra el terrorismo, el separatismo y el extremismo religioso se han convertido en prioridades del gobierno azerí. Por último sostuvo que su gobierno nunca pudo haber fomentado tales actividades terroristas, dado que también ha sido víctima de numerosos ataques.

En octubre de 2000, el Ministerio del Interior de Azerbaiján extraditó a siete chechenos sospechosos de haber perpetrado el bombardeo de Buinaksk en 1999. Esto significó un gran paso, dado que los chechenos habían gozado desde siempre un gran apoyo moral por parte del pueblo azerí. En noviembre Heidar Aliev participó en la cumbre de la CEI en Minsk y firmó un acuerdo para establecer un Centro Anti-Terrorista, con base en Moscú.

Los hechos del 11 de septiembre de 2001 en EEUU, profundizaron aún más el protagonismo de Azerbaiján en la lucha contra el terrorismo. Azerbaiján fue señalado como uno de los 34 países que, según el Congreso de EEUU poseían vínculos con Al Qaeda. Por esta razón, pidió asistencia a Washington en la tarea de neutralizar a los grupos fundamentalistas.

En relación a la cooperación con Rusia, Azerbaiján comenzó a perseguir exhaustivamente a supuestos guerrilleros chechenos, en una maniobra para complacer a Moscú. Se realizaron cuatro juicios en Bakú en dos años, lo cual resulta significativo, dado que previamente, Azerbaiján apoyaba a Chechenia en su causa. Sin embargo, Bakú comenzó a ser más complaciente con Moscú desde el año 2000, luego de que Rusia amenazara con imponerle un régimen de visas. Vladimir Putin felicitó a su colega Heydar Aliev por las medidas adoptadas contra los rebeldes y añadió “estamos seguros de que Azerbaiján ha sellado sus fronteras en el norte y que, a diferencia de Georgia, no será anfitrión de ninguna guerrilla en su territorio." Aparte de tales declaraciones, aviones rusos lanzaron bombas en la región azerí de Zakatala, en la frontera con Daguestán, aparentemente de manera accidental.

En cuanto a la participación de Bakú en la campaña de Irak, el presidente Heydar Aliev decidió participar de la coalición, pero no le otorgó el permiso a EEUU de utilizar su espacio aéreo para atacar a Irak. Resulta cada vez más menifiesto que, a pesar de sus intenciones de colaborar con Occidente, Azerbaiján no desea alejarse demasiado de Moscú, más aún tras la llegada del Presidente Putin.

La cuestión energética


Armenia es un país con graves problemas para su abastecimiento energético, dado que, por un lado, posee escasos recursos propios y por otro, sufre de un severo bloqueo por parte de sus vecinos Azerbaiján y Turquía tras el conflicto de Nagorno Karabakh, cuando Bakú cerró los dos mayores gasoductos que llevaban gas natural a Armenia. Es por ello que depende fuertemente del suministro ruso de gas natural y petróleo, además de la controvertida planta nuclear de Metsamor. A pesar de los pedidos occidentales de cerrarla, Yerevan se resiste a sacrificar la única planta nuclear en el sur del Cáucaso que hoy en día procesa cerca del 40% de la electricidad del país.

La Estación de Energía Nuclear de Armenia (ANPS) fue cerrada temporariamente en 1989, 4 meses después de que el país fuera devastado por un terremoto. A pesar de ello, en 1995 la ANPS fue reabierta para salvar a Armenia de su crisis energética. En septiembre de 1999, representantes de Armenia y de la UE firmaron un acuerdo en virtud del cual la ANPS sería cerrada en un término de 5 años. El reactor está ubicado en una falla sísmica y, dada su proximidad a Yerevan, un eventual terremoto podría tener trágicas consecuencias. Este reactor les provee autosuficiencia energética e inclusive la posibilidad de exportar a Georgia. Sin embargo, Rusia es quien provee el combustible para que esta central nuclear funcione, por lo cual la independencia nunca fue completa. Más aún si se menciona el hecho de que en febrero de 2003, los gobiernos de Rusia y Armenia firmaron un acuerdo que le otorgó a Moscú el control financiero de Metsamor.

Con respecto a la energía hidroeléctrica, la empresa rusa United Energy Systems (UES), tomó el control de la planta hidroeléctrica de Razdan, que genera 1/5 de la energía de Armenia. Este acuerdo, firmado el 24 de octubre de 2003, formó parte de un programa de Armenia para pagar su deuda con Rusia (cerca de 93 millones de dólares). El presidente de UES, Anatoly Chubais, anunció en una visita a Yerevan que el sur del Cáucaso necesita un sistema de energía unificado, “algo que sólo Rusia puede garantizar”.

En lo relativo al gas natural, Armenia depende actualmente de Rusia, recibiendo este insumo gracias a un único gasoducto que pasa a través de Georgia. Rusia es el único proveedor de gas para Armenia y tiende a utilizar su monopolio para lograr fines políticos. No obstante, Armenia ha avanzado en las negociaciones con Irán, para la construcción de un gasoducto que le permitiría diversificar sus fuentes de energía. El proyecto de gasoducto iraní ha sido objeto de negociaciones desde 1992. En un principio, Armrosgazprom (un joint venture Ruso - Armenio que oficia de filial local de Gazprom) se opuso a este proyecto, aunque luego decidió apoyarlo, ya que el gas iraní no representa una real amenaza para el ruso, que cuenta con la ventaja de ser más barato. La construcción del gasoducto comenzó en el 2004 y proyectan su finalización para el año 2007.

En el caso de Azerbaiján, han surgido diversos mitos y realidades en cuanto a su potencial energético. En 1988 la editorial científica Elm publicó un informe que aseguraba la existencia de aproximadamente 27 millones de barriles de petróleo crudo en el sector azerí del Mar Caspio. La US Energy Information Administration hizo un cálculo estimado de entre 3,6 y 12,5 billones. Estas cifras son pequeñas en comparación con las reservas de Arabia Saudita, se estiman en alrededor de 260 billones de barriles (US EIA). La extracción de crudo del Mar Caspio requiere de mucha inversión, dado que se trata de un terreno muy duro, aguas profundas y una complicada naturaleza geológica. El llamado “Contrato del Siglo” firmado en 1994 por el consorcio Azerbaijan International Operation Company (AIOC) fue el que introdujo el "mito de la extracción del petróleo azerí”. Algunas de las empresas que participan en este consorcio son: British Petroleum, SOCAR (Azerbaiján), Unocal (EEUU), Statoil (Noruega) y Lukoil (Rusia).

El participar en proyectos de alto perfil en el Mar Caspio y realizar informes positivos acerca de los "grandes recursos", les proporciona a las empresas la oportunidad de mejorar su imagen, generando una ganancia instantánea. Por su parte, Azerbaiján necesitaba estos contratos con desesperación. Para lograr una imagen positiva en el exterior y atraer inversiones, Azerbaiján necesitaba aliados. En ese momento, Rusia no cumpliría este rol, por lo cual, el único recurso del Estado, el petróleo azerí, fue sacrificado en aras de lograr una buena relación con Occidente. No obstante, las reservas son suficientes para darle autosuficiencia al país por un tiempo, pero no para darle un rol preponderante en el escenario internacional.

Las obras para construir el llamado oleoducto BTC (Bakú – Tbilisi – Ceyhan) comenzaron en septiembre de 2002 y finalmente quedó inaugurado el 25 de mayo de 2005. En la ceremonia inaugural, el Presidente azerí Ilham Aliev aseguró que el oleoducto de Bakú-Novorossiisk que va hacia la costa rusa del Mar Negro ya no resultaría comercialmente atractivo en comparación al BTC. Este comentario tuvo duras repercusiones en el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia.

En lo que al gas natural respecta, Azerbaiján tiene otro proyecto de gran envergadura a nivel regional, el llamado gasoducto Bakú – Erzerum (Turquía), fuertemente cuestionado por Rusia e Irán. El gasoducto transportará gas desde los campos azeríes de Shah Deniz hacia la ciudad turca de Erzerum. Rusia propone que en lugar de construir un nuevo gasoducto, el gas podría transportarse a través del gasoducto ruso Blue Stream. El presidente de la compañía estatal de hidrocarburos azerí (SOCAR), Natik Aliev, quien aseguró que Azerbaiján debe crear su propia red de transporte de hidrocarburos.

Por lo pronto, hasta que esta fuente alternativa de gas natural comience a funcionar, Azerbaiján es uno más de los rehenes de Gazprom en la región. A fines del año 2003, Itera y Gazprom firmaron acuerdos donde se comprometieron a proveerle gas a Azerbaiján. Itera no siempre ha cumplido con su suministro, alegando que es por causa de la falta de infraestructura del norte del Cáucaso. Por su parte, la filial local de Gazprom, Gazeksport cumple con lo acordado en la medida de lo posible, ya que el gasoducto que provee gas a Azerbaiján pasa por Chechenia y es objeto de frecuentes cortes en el suministro.

 
 
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