Autor del artículo: María Sol Peirotti
Gazprom es la empresa de gas número uno del
mundo, ya sea en cuanto a provisión de este
recurso, como también en su explotación. Se
trata de una empresa rusa fundada en 1989 como
una compañía estatal, dependiente del
Ministerio de la Industria del Gas. Luego, en
1993, la empresa fue reorganizada y gracias a
ello pasaría a ser privatizada bajo la forma de
joint-stock company (RAO "Gazprom").
En 1998, fue transformada en una open joint-stock
company (OAO "Gazprom"). En virtud de
ello, existe una importante participación
estatal: el 50,002% de las acciones le pertenece
al gobierno ruso (41% son acciones del Estado,
mientras que 10,74% le pertenecen a Rosneftegaz,
una empresa estatal rusa), por lo que se ha
convertido en el socio mayoritario.
Gazprom produce cerca del 25% del gas natural en
el mundo. Sus reservas estimadas serían de 30.4
trillones de metros cúbicos de gas natural. Las
ganancias anuales son de alrededor de 20 billones
de dólares, lo que representa el 8% del PBI de
Rusia. La empresa provee el 20% de los aportes al
presupuesto federal ruso. Posee 58 subsidiarias y
emplea a 330.000 personas. Las actividades que
realiza son de exploración, producción,
transporte, procesamiento y marketing. Provee gas
a toda Rusia y exporta a más de 25 países
europeos. El gas proviene en su mayoría de las
regiones de Nadym-Pur-Taz y Yamal-Nenetsk
(Siberia Occidental). Sin
dudas, Gazprom se ha convertido en el brazo
económico del gobierno ruso. Tal como Víktor
Chernomyrdin, ex Primer Ministro de Rusia y ex
Secretario de Energía, predijo en sus discursos,
el avance de la OTAN hacia el Este se verá
ampliamente compensado por la expansión de
Gazprom hacia Occidente.
El fuerte crecimiento económico de la
Federación Rusa en los últimos años ha sido
sustentado por el gas natural, mucho más que por
el petróleo. Esto le ha brindado a Vladimir
Putin una gran libertad a la hora de la toma de
decisiones tanto económicas como políticas.
Pero, ¿por qué el gas natural y no el
petróleo? Simple. El precio del gas natural ha
sido desde siempre mucho más inelástico que el
del petróleo. De hecho, la gran elasticidad de
los precios del petróleo han sido casi una
maldición para los países que lo exportan, dado
que dependen de una multiplicidad de factores,
casi impredecibles. En Rusia, quien controla el
gas natural, controla no sólo a Rusia, sino
también un buena parte de sus países vecinos,
rehenes de este recurso.
Quienes parecen ser las víctimas directas de los
aumentos de precios de Gazprom son aquellos
países cuyas políticas intentan manifestarse en
contra de Rusia y su predominio regional. El gas
se ha convertido en una excelente herramienta de
presión para el gobierno ruso. Los casos más
paradigmáticos son los de Ucrania y Georgia.
Ucrania y Gazprom
Luego de la caída del bloque soviético, el
protectorado ruso aún se hacía
sentir en Ucrania, a través de ciertas
concesiones económicas y políticas. Sin
embargo, bastó que se produjera la llamada
Revolución Naranja en noviembre de
2004, para que Ucrania demostrara su fuerte
rechazo al intervencionismo ruso en el país y
comenzara una nueva etapa democrática con la
llegada de Viktor Yúshenko.
Sin embargo, el precio que Ucrania debía pagar
por su nueva independencia, sería el
de la pérdida de todo tipo de privilegios
ofrecidos por Rusia. En su caso, Gazprom quería
que las tarifas pagadas por Kiev reflejaran la
nueva situación, sin lograr un acuerdo, hasta
que en los primeros días de 2006 se decidió a
cortar el suministro. La reacción de Ucrania fue
tomar una parte de un gasoducto que conduce gas
hacia el resto de Europa y producir un corte, lo
que afectó a varios países europeos en un crudo
invierno.
Resultó
evidente que el conflicto debía solucionarse en
breve, dado que se estaba perjudicando a Europa
(y ciertamente Ucrania no deseaba hacerlo). El
acuerdo que dio por terminada la cuestión fue
ampliamente favorable a Gazprom: se produciría
el aumento de precios. Sin embargo, la empresa no
logró el control de los gasoductos ucranianos,
que permanecerán en manos del Estado.
Georgia
y Gazprom
El
caso georgiano se asemeja al de Ucrania. Luego de
la Revolución de las Rosas que
llevó al poder a Mikheil Saakashvili, en el
marco de unas elecciones cargadas de fraude
electoral que fueron rechazadas pacíficamente
por la población georgiana, se inauguró una
nueva etapa en las relaciones bilaterales con
Rusia.
En
lo que al gas respecta, el 22 de enero de 2006 se
produjo la explosión de los dos gasoductos que
llevan gas a Georgia y Armenia en un sector
montañoso, 30 Km. al sur de Vladikavkaz (Ossetia
del Norte, Rusia). Saakashvili lo calificó como
un acto de vandalismo y dijo que las explosiones
fueron un intento de forzar a Georgia a entregar
el control de su gasoducto a los rusos (Gazprom
intentó comprar el gasoducto del norte
georgiano, a lo que Saakashvili se negó. A
cambio de esta negativa, Georgia debió aceptar
una duplicación del precio del gas, 110 dólares
por m3).
Luego
de este entredicho, Georgia debió ceder a
Gazprom el control del gasoducto sur, que conduce
el gas hacia Armenia.
Tras
una nueva etapa de hostilidades entre Rusia y
Georgia, en septiembre del presente año, Gazprom
confirmó que los precios del gas para Georgia el
año próximo aumentarán a 230 USD cada 1.000
metros cúbicos. Gazprom cortaría el suministro
de gas si no se renueva el contrato de acuerdo a
los nuevos precios. Esta nueva tarifa es similar
a la que Gazprom les cobra a los países de
Europa Occidental, y duplica la tarifa que pagan
tanto Armenia como Azerbaiján (110 USD cada
1.000 m3).
Por
su parte, las autoridades georgianas se han
reunido en varias oportunidades con los Ministros
de Energía de Turquía, Azerbaiján e Irán,
para conseguir fuentes alternativas de gas
natural para el año 2007. En caso de Irán, la
oferta de gas resulta menos tentadora que la de
Rusia, dado que los precios del gas iraní son
más elevados.
Otros rehenes de Gazprom
En
2004, Gazprom cortó el suministro de gas a
Belarús. El acuerdo al que arribaron Rusia y
Belarús fue el de mantener precios los
subsidiados a cambio del control del gasoducto
Yamal-Europe (que implica un acceso directo a
Europa). Negociaciones similares se repitieron
con Moldova, Armenia y los países bálticos,
logrando en todos los casos un incremento de los
precios o ventajas estratégicas.
Para
el año 2007, Gazprom anunció que aumentará los
precios del gas a Belarús y a los países
Bálticos. Podría cuadruplicar los precios para
Belarús (de 46 USD por cada 1.000 metros
cúbicos a 200 USD por la misma cantidad de gas).
La noticia alarmó a las autoridades de Minsk,
fuertemente dependientes del apoyo económico de
Rusia, incluyendo la energía subsidiada. En
septiembre del presente año, el Presidente
Alexander Lukashenko anunció que rompería las
relaciones con su poderoso vecino si éste lo
forzaba a pagar un precio más elevado por el gas
natural.
El diario Kommersant señaló que Gazprom planea
también aumentos de precios para los Estados
Bálticos (subirían a cerca de 260 USD por cada
1.000 metros cúbicos). Para Letonia esto
significa un aumento del 54%, mientras que para
Lituania el aumento sería del 30%. En el caso de
Estonia, la diferencia no sería tan notoria.
Lo
cierto es que, a pesar de los fuertes entredichos
que se producen entre los gobiernos de Europa del
Este y Rusia por la cuestión de la provisión de
gas, Gazprom constituye un monopolio tan poderoso
que resulta virtualmente imposible reemplazar. La
búsqueda de proveedores alternativos de gas
parece ser en vano. La única opción para estos
países parece ser la de adoptar una política
favorable a los intereses de Rusia.
Gazprom
y la Política
Por su parte, Vladimir Putin ha asegurado su
participación en Gazprom a través de uno de sus
hombres de confianza: Dmitri Anatolyevich
Medvedev. Luego de haber sido uno de los
compañeros de Putin durante su incipiente
carrera política en San Petersburgo, fue
incorporado a la Junta Directiva de Gazprom en el
año 2000 y luego nombrado primer Vice Primer
Ministro de Rusia en noviembre de 2005.
Según numerosos analistas que se anticipan a las
elecciones presidenciales de 2008 en Rusia, lo
que podría suceder es que ambos cambien de
puestos. Es decir, Putin, quien
constitucionalmente ya no puede (ni quiere,
según declaró) ser reelecto para un nuevo
mandato, pasará a ocupar el lugar de Medvedev en
Gazprom, mientras que éste último, podría ser
el nuevo candidato a Presidente por el Partido
Rusia Unida.
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