Autor del artículo: María Sol PeirottiEl rol de Rusia en el
conflicto de Nagorno Karabakh
El comienzo de esta disputa data de febrero de
1988, cuando el soviet de la región autónoma de
Nagorno Karabakh (cuya población es mayormente
armenia) solicitó abandonar el Azerbaiján
soviético para unirse a la Armenia soviética,
constituyendo la primer contienda interétnica en
estallar a fines de la URSS. El activista armenio
Igor Muradian organizó una petición masiva en
Karabakh y envió delegados a Moscú. Mientras
ambas partes culpan a Rusia de incitar el
comienzo del conflicto, las evidencias sugieren
que las autoridades comunistas fueron
sorprendidas por la situación y no fueron
capaces de controlar el estallido. La contienda
tuvo una violenta escalada hacia 1991 hasta el 12
de mayo de 1994, cuando las partes firmaron un
acuerdo de cese del fuego.
Tanto Armenia como Azerbaiján han contado sus
versiones de la historia, describiendo la
agresión del otro y restando importancia a la
violencia que ellos mismos ejercieron. Las
autoridades azeríes continuamente aseguran que
sus refugiados llegan al millón, y que 20% de su
territorio está ocupado por las fuerzas
armenias. Sin embargo, analizando la realidad en
el terreno, los refugiados están contabilizados
en 750.000 de los cuales 500.000 están en
Azerbaiján y el resto se localizó en Armenia.
El territorio que los armenios controlan en
Azerbaiján es de cerca de 12.000 km2, cifra que
además incluye al territorio de Nagorno
Karabakh. Esto representa un 13,62% del
territorio azerí. Por otro lado, los armenios
suelen calcular la población armenia de Nagorno
Karabakh en 140.000 personas para fortalecer su
posición en cuanto a la autodeterminación. Sin
embargo, los trabajadores de los organismos
internacionales que están presentes en la zona
calculan que en realidad se trata de la mitad de
esa cifra.
En relación al conflicto bélico, la victoria
armenia puede atribuirse a tres factores: los
armenios estaban mejor organizados y preparados
militarmente; Azerbaiján estaba inmerso en un
caos entre 1991 y 1994; y Rusia, luego
inicialmente ayudar a ambos bandos, comenzó a
apoyar más a Armenia. La mayor parte de las
tropas rusas que intervinieron (que nunca fueron
numerosas) eran oficiales del ejército
soviético con base en el Cáucaso. En el
período más violento de la guerra, los azeríes
penetraron Karabakh entre junio y julio de 1992,
usando tanques rusos y con ayuda de oficiales
soviéticos de la cuarta división. En
consecuencia, los armenios persuadieron a los
rusos para que les enviaran un escuadrón de
helicópteros, con el cual repelieron los ataques
con tanques rusos perpetrados por los azeríes.
Levon Ter-Petrosian, el presidente armenio entre
1991 y 1996, reveló que había recibido
armamento de Rusia, con aprobación del
Presidente Boris Yeltsin. Ter-Petrosian aclaró
que Rusia sólo ayudó a Armenia porque quería
preservar el balance militar y equilibrar las
diferencias entre los ejércitos de los dos
países. Había tres veces más armas rusas
en Azerbaiján que en Armenia, por lo que
llegamos a la conclusión de que debíamos ser
compensados. Es por ello que Yeltsin estuvo de
acuerdo en preservar el balance.
Hoy Rusia juega un rol más positivo en la
disputa y posee una relación más equilibrada
tanto con Armenia como con Azerbaiján. Junto a
Francia y EEUU, es uno de los tres mediadores del
llamado Grupo de Minsk de la OSCE. Vladimir Putin
accedió a auspiciar cualquier acuerdo al que
lleguen Armenia y Azerbaiján.
Tanto Armenia como Azerbaiján han intentado
obtener el apoyo de Putin en la cuestión de
Nagorno Karabakh. Armenia observa con cautela las
buenas relaciones entre Rusia y Azerbaiján, dado
que Yerevan siempre se ha considerado como el
favorito de Moscú en el sur del Cáucaso. En su
primera declaración oficial acerca del conflicto
de Nagorno Karabakh, Putin mostró poca voluntad
de tomar partido por alguna de las partes.
Señaló: "No creo que Rusia posea ningún
derecho especial en el arreglo del conflicto de
Karabakh".
En el seno del Grupo de Minsk, algunos de los
puntos que se están negociando entre las partes
son:
- La participación de representantes de Nagorno
Karabakh en la mesa de negociaciones. Azerbaiján
se opone férreamente a este punto, dado que
sostiene que se trata de un conflicto bilateral
entre Armenia y Azerbaiján, ya que Nagorno
Karabakh es parte integrante del territorio
azerí. La OSCE no ha insistido demasiado en la
participación de Karabakh en las negociaciones,
ya que no tiene el mandato para decidir quién
debe tomar parte en la mesa de diálogo.
- La propuesta en la cual Nagorno Karabakh
continuaría formando parte de Azerbaiján pero
gozando de una amplio grado de autonomía. La
cuestión de una completa autonomía ha sido
siempre rechazada Bakú en el pasado. Tanto
Karabakh como Armenia se oponen a esta opción.
- La sugerencia enunciada en noviembre de 1998
por el Grupo de Minsk, de creación de un
Estado Común entre Azerbaiján y
Karabakh. Esta unión dejaría a Karabakh con su
independencia de facto intacta, preservando a su
vez la integridad territorial de Azerbaiján. El
lado armenio básicamente estuvo de acuerdo con
la sugerencia, pero Azerbaiján estuvo en contra.
Parece ser que estarían dispuestos a aceptarlo
sólo si Armenia se olvida de la idea de
independencia de Karabakh y devuelve los
territorios que actualmente controla a la
jurisdicción azerí.
- La iniciativa del documento tratado en la
cumbre bilateral de Key West en mayo de 2004,
según la cual Azerbaiján estaría dispuesto a
cederle la soberanía sobre Nagorno Karabakh a
Armenia, junto con un corredor que comunicara a
través del corredor de Lachin la región de
Karabakh con Armenia. A cambio, Azerbaiján
recuperaría territorios ocupados de las siete
provincias que rodean a Karabakh, y obtendría un
corredor que una a Azerbaiján con Nakhichevan,
enclave azerí ubicado en Armenia.
Hasta el momento, se han producido 25 encuentros
bilaterales a nivel presidencial desde 1999,
aunque aún no se ha arribado a ninguna solución
definitiva.
Autor del artículo: María Sol
Peirotti
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