Autor del artículo: María Sol PeirottiOssetia del Norte
La República Autónoma de Ossetia
del Norte, es el bastión ruso en el Cáucaso. Su
población es mayoritariamente cristiana y desde
siempre ha mantenido una conducta dócil con
respecto a Moscú. A su vez, ha resultado
favorecida por las políticas federales en el
Cáucaso y, al igual que Daguestán, se sustenta
gracias a los importantes subsidios otorgados por
la economía federal. En los últimos tiempos
esta República ha sido trágicamente célebre,
tras la toma de rehenes en la Escuela No. 1 de
Beslán, hecho que será analizado posteriormente
en el apartado Terrorismo caucásico.
A nivel político, tras los
sucesos de Beslán, quien se desempeñaba como
Presidente desde 1998, Alexander Dzasokhov,
debió renunciar a su cargo. En su lugar, tal
como lo especifica la nueva ley federal de Putin,
fue designado por voto parlamentario Taimuraz
Mamsurov, quien fuera propuesto por Dmitry Kozak,
enviado presidencial en el Distrito Federal del
Sur.
Ossetia del Norte y
Chechenia
A comienzos de la primera guerra
ruso-chechena, el pueblo ossetio se mostró
altamente solidario con sus vecinos, apoyando a
Chechenia en su lucha. En diciembre de 1994,
varias figuras políticas norossetias convocaron
a una conferencia en la cual instaron al
Presidente de Ossetia del Norte a evitar que las
tropas rusas utilicen la República como una base
para atacar a Grozni. Incluso intentaron bloquear
la autopista del Cáucaso, que une a Ossetia con
la frontera chechena.
Sin embargo, luego de dos
atentados perpetrados por rebeldes chechenos en
Vladikavkaz (capital de la República) el 19 de
marzo de 1999 y en Spatak el 16 de mayo del mismo
año, sumados a los hechos perpetrados en
Daguestán, la opinión pública local comenzó a
cambiar con respecto a la cuestión chechena.
Hoy, Ossetia del Norte se encuentra plagada de
tropas rusas (desplegadas en Vladikavkaz por
temor a una incursión chechena en
Dzheirakhskoye) y refugiados chechenos, se ve a
sí misma como una víctima más de esta nueva
guerra. La actual campaña rusa en Chechenia goza
de un fuerte apoyo de la población local.
Ingushetia
Hasta 1992, el destino de
Ingushetia había sido similar al de Chechenia.
El pueblo ingushetio, cercanamente emparentado
con el checheno, también fue víctima de las
deportaciones de Stalin desde 1944. Hacia 1957,
Nikita Kruschev les permitió regresar a sus
respectivos territorios, sin embargo, los
ingushetios se encontrarían con una región que
anteriormente les pertenecía, en poder de sus
vecinos de Ossetia del Norte. En 1992, la
República de Chechenia Ingushetia, fue
disuelta, ya que el pueblo ingushetio,
predominantemente rural y analfabeto, se sentía
desfavorecido dentro de Chechenia. En un
referéndum, Ingushetia se pronunció como parte
de la Federación Rusa. Sin embargo, algunos
límites entre ambas Repúblicas quedaron sin
definición. Los ingushetios conservaban la
esperanza de que, al no haber seguido los pasos
chechenos en cuanto a la independencia, Rusia
tendría hacia ellos una actitud más favorable,
sobre todo en relación a la restitución de su
territorio. A pesar de ello, como veremos al
analizar la cuestión de Prigorodni, no
resultaría como los esperaban.
Durante la primera guerra
ruso-chechena, Ingushetia se mostró solidaria
con sus hermanos chechenos. De hecho, fue la
República que más refugiados chechenos acogió.
En la segunda intervención rusa en Chechenia, se
produjo una suerte de dicotomía entre la postura
del Presidente ingushetio, Ruslan Aushev y la
opinión pública, fuertemente influida por
Moscú. Aushev fue el único Presidente
norcaucásico en no apoyar la incursión rusa y
en criticar fuertemente las políticas de Putin
en el Cáucaso, lo que posteriormente le trajo
problemas. Por su parte, el pueblo ingushetio sí
estaba de acuerdo con la campaña en Chechenia,
ya que temía las consecuencias del accionar de
los rebeldes chechenos dentro de su República.
De todos modos, Ingushetia volvió a recibir
160.000 refugiados chechenos entre 1999 y 2003.
En enero de 2002, el Presidente
Ruslan Aushev renunció a su cargo por las
fuertes presiones de Moscú. En las siguientes
elecciones del 7 de abril, el resultado se
definió entre dos candidatos pro rusos, Alikhan
Amirkhanov, un ex diputado de la Duma y Murat
Zyazikov, un general del FSB, muy cercano a
Putin. Este último fue quien resultó vencedor.
Ruslan Aushev conserva un alto perfil en su
República y durante la crisis de Beslán fue el
único negociador que fue personalmente a
dialogar con los secuestradores.
El conflicto por
Prigorodni
Cuando los ingushetios regresaron
tras su forzado exilio entre 1944 y 1957, se
encontraron con un territorio mutilado, ya que la
fértil región de Prigorodni se encontraba en
poder de Ossetia del Norte y muchos ingushetios
fueron impedidos de volver a sus antiguos
hogares. Las tensiones se prolongaron hasta 1992,
fecha en la cual la Duma promulgó una ley que
garantizaba la rehabilitación territorial a
Ingushetia. A partir de la negativa norossetia a
acatar la medida, el 31 de octubre del mencionado
año estalló un enfrentamiento violento que se
extendería durante cinco días y se llevaría
consigo 500 vidas y 35.000 refugiados. Hasta el
momento Moscú había decidido mantenerse al
margen, sin embargo, dada la extrema violencia
del conflicto, se enviaron tropas a la región
(casi 8.000 militares).
El día 2 de noviembre, Yeltsin
elaboró un decreto en el que se señalaba que la
región de Prigorodni debía seguir siendo parte
de Ossetia del Norte. Aunque las tropas Rusas
intervinieron varias veces para prevenir
terribles actos por parte de la Policía Ossetia,
las fuerzas de mantenimiento de paz
de Rusia eran claramente pro- ossetias. Se
instauró en Ossetia del Norte un estado de
emergencia que se prolongó hasta febrero de
1995.
Desde entonces las negociaciones
se han estancado en dos cuestiones: el regreso de
los refugiados y el status de la región de
Prigorodni. Moscú exhortó a las autoridades de
Ossetia del Norte a que permitieran a refugiados
de cuatro campamentos en la región de Prigorodni
volver a sus hogares. La cuestión del retorno de
los refugiados ha sido fuertemente bloqueada por
Ossetia del Norte, dada su insistencia en que
"aún no ha llegado el tiempo en que
Ossetios e Ingushetios intenten convivir otra
vez" y por su demanda de que los Ingushetios
fueron los responsables del comienzo de las
hostilidades. Mientras tanto, los antiguos
hogares y asentamientos de estos refugiados, han
sido ocupados por refugiados de Ossetia del Sur,
que huyeron de Georgia.
En la actualidad, más de 16.700
refugiados ingushetios han regresado a Ossetia
del Norte, de los cuales 7.000 se encuentran el
en campamento de refugiados de Maiskoie. Dmitry
Kozak, el jefe del Distrito Federal del Sur,
elaboró un plan de relocalización que implicaba
el cierre de Maiskoie para el 1 de abril de 2006,
fecha en la cual se trasladaría a los refugiados
a un establecimiento llamado Novy, en la región
de Prigorodni. No obstante, los refugiados
ingushetios se opusieron a la idea, ya que esto
no es lo que ellos tienen en mente cuando hablan
de regresar a casa.
Es importante remarcar que los
hechos acaecidos en Beslán han erosionado aún
más las relaciones entre ambos pueblos, dado que
muchos secuestradores eran de nacionalidad
ingushetia.
Autor del artículo: María Sol
Peirotti
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