Autor del artículo: María Sol PeirottiEl Terrorismo Caucásico
El objeto de análisis de esta
sección serán algunos de los más resonantes
atentados que se han producido en territorio
ruso, perpetrados no solo por la resistencia
chechena, sino también por miembros de otras
repúblicas caucásicas .
11 de agosto de 2000:
Atentado en la Estación Central de Moscú
El 8 de agosto, varios testigos
afirman haber visto cerca de las 17:45, a dos
hombres de origen caucásico en un
kiosco cerca de la Estación de Pushkinskaya.
Estos hombres serían quienes detonaron una bomba
en aquella locación ese mismo día, dejando un
saldo de 8 muertos y 53 heridos. Pushkinskaya es
uno de los lugares más concurridos de la ciudad
de Moscú y las 18:00 es indiscutiblemente la
hora pico, no sólo para el metro, sino también
para los automóviles, por lo cual, de haber
existido consecuencias más trágicas, hubiera
sido muy difícil desplegar un operativo de
rescate. Sin embargo, lejos de servir a los
propósitos de los autores del atentado, las
repercusiones fueron aún más favorables para la
popularidad de Putin (que, según una encuesta de
opinión el 9 de agosto en el Canal TV6, situaba
en un 95% el porcentaje de población que apoyaba
el operativo en Chechenia).
23 de octubre de 2002:
Toma del Teatro Dubrovka de Moscú
El 23 de octubre, más de 750
espectadores y actores fueron tomados como
rehenes en el teatro de la calle Dubrovka,
durante el estreno del musical
"Nord-Ost." El líder de los
extremistas, Movsar Barayev, anunció que estaba
actuando bajo las órdenes de Aslan Maskhadov y
Shamil Basayev. El tío de Barayev era el
fallecido Arbi Barayev, un famoso exponente del
wahabismo que lideraba su propio regimiento
islámico, que, por cierto, se encontraba mucho
más cerca de la influencia de Shamil Basayev. No
obstante, al mencionar la figura de Maskhadov,
acabó por terminar con cualquier posibilidad de
que este líder pudiera regresar a la mesa de
negociaciones.
Este atentado se caracterizó por
sus contradicciones y por las sospechas que
despertó en diversos analistas y periodistas
rusos. Lo más llamativo fue el hecho de que el
petitorio de los terroristas abarcaba puntos
irrealizables, como que Putin declare el fin de
la guerra y que, como prueba de ello, retire las
tropas rusas del territorio checheno. Muchos se
han preguntado cómo los integrantes del comando
pudieron llegar a Moscú, armados hasta los
dientes, sin mayor contratiempo. Otros sugieren
que Barayev habría sido manipulado y luego
traicionado por funcionarios rusos, habiendo
recibido garantías de que las vidas de los
secuestradores se respetarían (de hecho, no
abrieron fuego en ningún momento).
Los resultados del operativo de
rescate del 26 de octubre fueron dudosos. En un
primer momento el Vice Ministro del Interior
Vladimir Vasilyev anunció que la mayoría
de los rebeldes habían sido aniquilados,
dejando abierta la posibilidad de que alguno
hubiera escapado. Luego, los servicios
informativos comenzaban a hablar de 34
secuestradores muertos y que ninguno de ellos
podría haber escapado. Luego el Alcalde de
Moscú, Yuri Luzkhov, señaló que hubo 32
terroristas muertos y 2 detenidos. Por último,
el FSB anunció que el número de terroristas
muertos era de 50 (18 mujeres y 32 hombres) y que
había 3 detenidos. Además de los terroristas,
un total de 129 rehenes fueron asfixiados por el
gas (soporífico y paralizante) utilizado por las
fuerzas del Ministerio del Interior ruso.
Dos días después de la finalización del
operativo, Shamil Basayev se adjudicó la
autoría intelectual del atentado del Teatro
Dubrovka en la página web pro chechena
www.kavkazcenter.com. Allí escribió: 33
mujahidines tomaron parte en Nord-Ost. Dos de
ellos eran mujeres. Preparamos a cuatro mujeres,
pero decidimos enviar a dos de ellas a Moscú el
24 de agosto. En el grupo había 12 hombres
chechenos, dos mujeres chechenas, nueve
ingushetios, tres rusos, dos árabes, dos
ossetios, un tártaro, un kabardino y un
guran.
6 de febrero de 2004:
Atentado en el metro de Moscú
El 6 de febrero de 2004 explotó,
entre las estaciones de Avtozavodskaya y
Paveletskaya una bomba que consiguió matar a 39
personas y herir a más de cien. En esta
ocasión, los terroristas apuntaron a causar
pánico entre la población, algo que lograron
ampliamente, dado que diariamente 9 millones de
personas utilizan diariamente el metro como medio
de transporte. El Presidente Vladimir Putin no
tardó en señalar a Maskhadov como culpable de
la tragedia, agregando: No necesitamos
ninguna prueba de que esto ha sido obra de
Maskhadov y sus bandidos.
21 de junio de 2004:
Atentados contra sedes policiales en Nazran,
Ingushetia
En la madrugada del 21 de junio,
la mayoría de los edificios policiales de Nazran
fueron objeto de ataques simultáneos por grupos
de hombres armados. Además atacaron la sede del
Ministerio del Interior, los cuarteles
fronterizos, un depósito de armas en Troitskaya
y las estaciones policiales de Karabulak y
Sleptsovskaya. El saldo final de los ataques fue
de 90 víctimas fatales y 50 heridos.
El hecho de que muchos de los atacantes parecen
ser ingushetios alarmó a las autoridades rusas,
ya que los ingushetios, a pesar de su parentesco
con los chechenos, se han mantenido al margen de
este tipo de ataques. Luego varios policías
declararon que eran ingushetios pero que
provenían del este de Chechenia. Sin embargo, la
población local cree que el operativo fue
organizado por radicales islamistas con base en
Ingushetia.
Las autoridades pro rusas de
Chechenia anunciaron que la operación había
sido planificada por Basayev y ejecutada bajo el
mando de su representante en Ingushetia, Magomet
Yevloyev. El Presidente Putin viajó a Ingushetia
tras los ataques, y declaró que juzgando
los eventos acaecidos aquí, observo que el
gobierno federal no está haciendo lo suficiente
para proteger a esta República. En
términos políticos, se traduciría en una
excelente oportunidad para una mayor
intervención y control en Ingushetia.
1 de septiembre de 2004:
La tragedia de Beslán, Ossetia del Norte
La crisis comenzó justo después
de las 9 de la mañana del 1 de septiembre,
cuando un grupo armado ingresó en la Escuela No.
1 de Beslán y abrió fuego. La escuela estaba
llena de familiares y alumnos dado que comenzaba
un nuevo período lectivo. Durante todo el día
se escucharon detonaciones y disparos.
El primer factor de inquietud fue
el del número de rehenes, ya que los primeros
informes del gobierno ossetio anunciaban un total
de 354 personas, cifra que incluiría 100 niños.
Luego anunciaron que en realidad se trataba de
500 personas. El número real (confirmado por los
informes posteriores al secuestro) se situaba en
1.300 personas.
Comenzó a correr el rumor de que
entre los secuestradores había varios
ingushetios, factor que agregaba aún más
tensión dado el enfrentamiento entre Ossetia del
Norte e Ingushetia por el territorio de
Prigorodni. Voceros de Moscú no tardaron en
anunciar que además se encontraban varios
atacantes de origen árabe (esto nunca fue
confirmado) y que la operación habría sido
planificada desde el exterior, por
una red terrorista internacional.
El comando en realidad estaba
compuesto por personas de diverso origen étnico,
no sólo ingushetios y chechenos, sino también
ossetios y rusos. Uno de los integrantes del
comando anunció que respondían al grupo
"Riyadh as-Salihin" (jardín de los
virtuosos), fundado en 2002 por Shamil Basayev.
Umar Khanbiev, vocero de Aslan
Maskhadov, condenó la toma de rehenes y culpó
al Presidente Vladimir Putin por los hechos.
Beslán era un blanco tentador para cualquier
atentado, ya que desde su base aérea se
producían los bombardeos a Grozni. Sin embargo,
las fronteras de Ossetia del Norte suelen estar
fuertemente controladas, por lo cual la
población cuestionaba cómo ingresaron estos
atacantes a Beslán.
El ex Presidente de Ingushetia,
Ruslan Aushev, fue el único negociador que pudo
dialogar personalmente con algunos rebeldes,
quienes se presentaron como Magas, Fantomas y
Abdullah. Magas era en realidad Magomed Yevloyev,
un ingushetio conocido por haber intentado
perpetrar varios atentados en Ingushetia.
Fantomas era un ex guardaespaldas de Basayev y
Abdullah, era Vladimir Khodov, un
célebre criminal ossetio. Estos
secuestradores le entregaron a Aushev una carta
en la que pedían la renuncia de Putin, el retiro
de tropas de Chechenia y el traspaso de la
cuestión a los países de la CEI. Por último,
pedían la liberación de los camaradas
arrestados el 22 de junio en Ingushetia tras un
operativo policial.
El 2 de septiembre, Putin se
reunió con el Rey Abdullah de Jordania y
declaró que la prioridad era proteger la vida de
los rehenes. Además agregó: "Lo que está
ocurriendo en Ossetia del Norte es terrible
porque hay niños involucrados y porque estos
hechos ponen en riesgo en frágil equilibrio de
las relaciones inter-confesionales e
inter-étnicas en la región." El rol de
Putin fue altamente cuestionado, ya que sólo
hizo una breve aparición en Beslán, visitó un
hospital y se entrevistó con autoridades
locales, pero se mantuvo lejos de la población.
A las 13:00 horas del día 3 de
septiembre (tercer día del secuestro) se
escucharon dos poderosas explosiones y a
posteriori un tiroteo que se prolongaría por
varias horas, mientras comenzaban a liberarse los
rehenes. La versión oficial es que las
explosiones no fueron planeadas y que los
soldados rusos debieron actuar dado que los
secuestradores intentaron escapar junto a los
rehenes. Familiares de las víctimas cuestionaron
que la explosión hubiera sido causada por los
secuestradores, ya que muchos testigos aseguraron
que el estallido provino desde afuera de la
escuela. El saldo final de esta tragedia fue de
338 víctimas y 435 heridos.
Desde entonces, se han iniciado
cinco investigaciones para arribar a la verdad de
los hechos: la del gobierno federal (dirigida por
el Fiscal General Vladimir Kolesnikov), la del
Parlamento Federal en Moscú, la del Parlamento
de Ossetia del Norte (dirigida por Stanislav
Kesayev) y la de Voces de Beslán,
una agrupación civil que representa a familiares
de las víctimas. Hay varios puntos en desacuerdo
en los diversos informes.
Con respecto a las explosiones, la
versión oficial rusa (Kolesnikov) dice que una
de las bombas detonadas por los rebeldes
provocaron el ingreso de las tropas rusas. El
informe de Kesayev, dice que las dos explosiones
fueron provocadas desde afuera del edificio. Esto
implicaría que el ejército autoprovocó su
ingreso al edificio, causando gratuitamente la
muerte de varios rehenes. Kesayev cuestiona,
además, por qué ninguno de los encargados de
las agencias de seguridad se trasladó a Beslán
para dirigir las operaciones.
El informe de Voces de Beslán,
asegura que las tropas rusas utilizaron en la
operación de rescate tanques y armas
incendiarias (lanzallamas prohibidos por la
Convención de Ginebra), poniendo en riesgo
innecesariamente a los rehenes.
Por último, se está realizando
el juicio en la Corte Suprema de Ossetia del
Norte a quien se supone como único secuestrador
sobreviviente, Nur-Pasha Kulayev, un checheno de
21 años. En sus declaraciones afirmó que
respondía a las órdenes de Shamil Basayev y su
misión era desatar la guerra en todo el
Cáucaso. A pesar de ello, el único
resultado fehaciente fue un endurecimiento de la
política de Moscú hacia Chechenia, además de
un rebrote de resentimientos étnicos entre
norossetios e ingushetios.
13 de octubre de 2005:
Múltiples ataques en Nalchik, Kabardino Balkaria
Cerca de las 9 de la mañana del
13 de octubre, varios grupos armados realizaron
ataques simultáneos en diversas oficinas de
agencias de seguridad. Según testigos, fueron
vistos varios automóviles con grupos de cuatro o
cinco personas que tirotearon los distintos
blancos, utilizando armas automáticas y
granadas. Algunos de los objetivos fueron el
Ministerio del Interior de Kabardino Balkaria, la
sede local del FSB, el centro de Anti terrorismo,
el Directorio de Instituciones Penales y varias
comisarías ubicadas en el centro de la ciudad.
Además se tomaron rehenes en la estación
policial de Kabardinskaya y en el Directorio de
Instituciones Penales . El Ministro del Interior,
Khachim Shogenov, negoció telefónicamente con
los secuestradores, logrando la liberación de
algunas personas, aunque otras trminaron siendo
víctimas fatales.
El saldo final de los distintos
enfrentamientos con la policía local fue de 90
rebeldes, 35 policías y 12 civiles muertos,
junto con 51 heridos y 34 personas arrestadas.
Todos los detenidos hasta el momento provienen de
Kabardino Balkaria, por lo que se confirmaría un
alto componente local (cuyas edades oscilarían
entre 20 y 30 años), en lugar de rebeldes
chechenos. Como resultado, la población local
incrementó su desconfianza hacia los jóvenes
que practican la religión musulmana. En
realidad, esto es parte de una campaña
gubernamental que comenzó junto con la segunda
guerra ruso chechena, en la cual la policía de
Kabardino Balkaria se ha ocupado de perseguir a
radicales islámicos en frecuentes
operativos hostigando y reprimiendo a la
población.
El Fiscal General Vladimir
Kolesnikov encargó la elaboración de un
informe, en el cual se identificó a dos autores
Anzor Astemirov, originario de Kabardino Balkaria
e Iless Gorchkhanov, ingushetio. Asimismo,
Basayev asumió la responsabilidad de los
atentados en el website de Kavkaz Centre,
diciendo que él mismo coordinó el ataque, pero
fue llevado a cabo por Seyfullah, un comandante
del sector de Kabardino Balkaria, con un apoyo de
217 hombres.
Según fuentes policiales, la mayoría de los
participantes no sabían nada del plan hasta
último momento. Muchos de los
bandidos pertenecían a respetables
familias locales. Ninguno exhibía signos de
extremismo y fueron criados según las costumbres
kabardinas, que practican una forma tolerante y
apolítica del Islam. Les dieron armas, a pesar
de que muchos no sabían manipularlas y les
ordenaron que dispararan a los policías. Al
parecer, los atentados estaban dirigidos a llamar
la atención del nuevo gobierno de Arsen Kanokov,
quien asumió la presidencia dos semanas antes de
estos hechos.
Significado de los
atentados terroristas
Luego de haber profundizado en la
situación de cada una de las Repúblicas
Autónomas del Cáucaso y posteriormente
reconstruir los hechos terroristas que de alguna
o otra manera afectaron a la región, es posible
extraer algunas conclusiones. Si nos interesa
entender de dónde proviene la motivación para
realizar actos de tal salvajismo como el del
Teatro Dubrovka o de Beslán sería una
simplificación si lo resumimos en una
consecuencia del conflicto en Chechenia. La
matriz de este terrorismo no se reduce a
Chechenia, sino que ha comenzado a expandirse por
todo el Cáucaso, lo que en parte explica que
también incide la complicada relación de cada
una de estas Repúblicas entre sí y con Moscú.
Tanto Putin como sus funcionarios
han intentado insertar a Rusia en el nuevo orden
posterior al 11 de septiembre, la lucha contra el
terrorismo internacional y para ello ha sido de
gran valor la estrategia de culpar al
terrorismo internacional por los
actos de Dubrovka y Beslán. Sin embargo, cada
vez es más claro el origen no sólo checheno
sino caucásico de este terrorismo.
Tampoco ha sido acertada la idea
de relacionar al terrorismo con el Islam, ya que,
en este caso, el factor religioso puede haber
sido aglutinante, pero para nada definitivo. El
separatismo checheno comenzó llevando como
bandera una reivindicación nacionalista. El
islamismo recién comenzó a adquirir importancia
a mediados de la década de los 90, ya que,
previo a ello, la religiosidad del pueblo
checheno era moderada o escasa, dada la censura
soviética. El primer presidente de Chechenia
desde su declaración de independencia, Djokhar
Dudayev, era cualquier cosa menos un practicante.
De hecho, se pronunció en contra de la
introducción de la Sharia y a favor de un
régimen laico. Hacia 1995 la corriente wahabí
comenzaría a expandirse de la mano de personajes
como Khattab o Shamil Basayev, de quien se dice
que suscribió al wahabismo para lograr
financiamiento exterior.
Las motivaciones de los
terroristas caucásicos parecen estar más
ligadas a la frustración y el deseo de venganza
(por los familiares perdidos en las guerras, por
los hogares abandonados y por la desolación
social) que a un martirio que busca la
trascendencia o una lucha de liberación. Tanto
en el teatro Dubrovka como en Beslán, los
terroristas realizaron pedidos poco factibles y
parecían estar dispuestos a morir causando el
mayor sufrimiento posible entre los rehenes.
Algunos sobrevivientes de Beslán han comentado
que los terroristas les gritaban frases cargadas
de frustración, como hemos visto morir a
nuestros hijos, ahora verán morir a los
suyos o las tropas rusas en Chechenia
capturaban a niños como tú y les cortaban sus
cabezas.
Beslán es el punto cúlmine que
ejemplifica la tendencia de expansión
caucásica. Como lo expresó el único
secuestrador sobreviviente, Nur-Pasha Kulayev en
sus declaraciones: la misión era desatar
la guerra en todo el Cáucaso. El comando
de Beslán era un grupo regional de combatientes
pertenecientes a las Repúblicas de Chechenia,
Ingushetia, Ossetia del Norte y Daguestán, más
que internacional. Es preciso recordar que, a
diferencia de la primera guerra ruso-chechena,
durante la segunda se han perpetrado atentados en
todas las repúblicas caucásicas: Daguestán
(agosto de 1999), Ingushetia (junio de 2004),
Ossetia del Norte (marzo y mayo de 1999,
septiembre de 2004) y Kabardino Balkaria (octubre
de 2005).
Por último es necesario agregar
que los pueblos del Cáucaso son rehenes de la
estrategia chechena y la rusa. Por un lado, el
separatismo checheno, que pretende arrastrar a
todos los pueblos caucásicos bajo su ala y por
otro, la estrategia que rusa del divide y
reinarás, enfrentando a ossetios con
ingushetios, a kabardinos con bálkaros, a
chechenos con daguestaníes, ingushetios y
ossetios, logrando así una confusión que tarde
o temprano termina en el hastío y la apatía.
Quienes ganan son los que adhieren a la órbita
de Moscú y todo aquel que se oponga estará
condenado a la fatalidad.
Autor del artículo: María Sol
Peirotti
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